Escuela Argentina de Biodecodificación

Guías de ejercicios

Cuestionarios para fijar conceptos de cada módulo / de cada seminario.

1. EJERCICIOS PARA DESPUÉS DE HABER CURSADO LOS SEMINARIOS #1

(para hacer antes de comenzar el Módulo #2 )

1 A) Cuestionario Biodecodificación y Leyes de Hamer / Sistema Digestivo
1) Describí un conflicto biológico y otro psicológico en tu vida . Cuáles son sus diferencias a la luz de la Biodecodificación?.
2) Cómo actúan las 4 teclas de la Biología en las 4 Etapas evolutivas y sus hojas embrionarias.
3). Describí la vivencia de un conflicto del bocado a nivel de tu estómago.
4) Estás en resolución de algún conflicto en tu vida?  Describí cómo te sentís?.
5) Estás en pleno conflicto activo en algún área de tu vida ? Describí tus síntomas.
6) Evoca alguna Angina en tu niñez, en época escolar, cuáles eran tus conflictos y vivencias?

1 B) Cuestionario Sanación Biográfica
1) Describí los 4 éteres ( Tierra, aire, agua y fuego) y tus vivencias de los mismos .
2) A qué denominamos clan? Cuáles son sus carácteristicas?
3) Lealtades invisibles. Describir su significado. Ejemplificar.
4) Con qué etapas evolutivas y hojas embrionarias relacionas al cuerpo Astral y al cuerpo Etérico?
5) Cómo vivencias al Cuerpo Áurico?.
6) Cuál es la importancia del cuerpo fitico como ecosistema en el ser Humano?

2. EJERCICIOS PARA DESPUÉS DE HABER CURSADO LOS SEMINARIOS #2

(para hacer antes de comenzar el Módulo #3 )

2 A) Cuestionario  Biodecodificación y Leyes de Hamer / Sistema Respiratorio

1) Con cuál de los 4 Elementos (tierra, aire, agua, fuego, relacionarías al Sistema Respiratorio y por qué?)

2) Un conflicto de miedo a la muerte motivado por un diagnóstico médico aterrador, qué programa biológico activa, y cuál es el sustento lógico de dicha activación?

3) El miedo a que nos quiten el aire en nuestro territorio y la vivencia de limitación territorial en que sector del árbol respiratorio se biologiza y cuáles son los síntomas posibles en la conflictolisis?

4) A qué sector de nuestro sistema Respiratorio afectaría un conflicto de miedo a una puñalada real o metafórica en nuestro pecho ?

5) A qué llamamos Constelaciones cerebrales en Biodecodificación?

6) Describí en la constelación del Asma bronquial el momento de la epicrisis, durante la conflictolisis en vagotonía. Cómo serían los síntomas?  y cuál es su finalidad? en la lógica biológica?

2 B) Cuestionario Sanación Biográfica

1) Menciona las 5 grandes fuerzas de la materia en la visión de la física cuántica y genera vivencia de cada una de ellas.

2) Cuál es tu vivencia de la curación y de la Sanación?

3) A qué llamamos Septenios en la visión Antroposófíca?

4) Describí la Estructura cuaternaria del ser humano y relacionala con los 4 Elementos ( Tierra, Agua Aire y Fuego).

5) A qué llamamos Línea horizontal en Psicogenealogía?

6) Mencionar y Describir distintos tipos de lo que llamamos en Psicogenealogía Proyecto Sentido.

3. EJERCICIOS PARA DESPUÉS DE HABER CURSADO LOS SEMINARIOS #3

(para hacer antes de comenzar el Módulo #4 )

3 A) Cuestionario Seminario Biodecodificación y Leyes de Hamer / Sistema Cardiovascular

1-Cuáles son las reglas de lateralidad biológica, test del aplauso?
2- A qué llamamos triada psicobiológica?
3-Cuáles son las cuatro etapas evolutivas del hombre y sus respectivos conflictos?
4- A qué llamamos programas sensatos de supervivencia biológica?
5- En un conflicto, qué predomina: el hecho ocurrido o la vivencia personal?
6- A qué llamamos Enfoque Médico en Nuestra Escuela de Biodecodificación?
Invitamos a responder este breve cuestionario por escrito.
 
3 B) Cuestionario Sanación Biográfica
1-A qué llamamos estructura cuaternaria del ser humano?
2- A qué se refiere la Estructura ternaria?
3- A qué denominamos Hombre Superior y Hombre Inferior? Y qué cuerpos sutiles lo componen?
4- Cuál es el paralelismo entre los cuatro elementos y la Estructura cuaternaria del ser humano.
5- Qué significa entropía y neguentropía y en qué sector la ubicamos en el Árbol bioenergético?
6- Cuáles son las tres conquistas temporoespaciales del niño en su primer septenio?
4. EJERCICIOS PARA DESPUÉS DE HABER CURSADO LOS SEMINARIOS #4

(para hacer antes de comenzar el Módulo #5 )

4 A) Cuestionario Seminario Biodecodificación y Leyes de Hamer / Sistema Hematológico

1) Qué significa que la enfermedad tenga un sentido Biológico?

2) A qué llamamos Etapa Fría y Etapa Caliente en una Enfermedad?

3) Describí el Modelo que  llamamos Árbol Bioenergético y su Aplicación en la Biodecodificación.
4) Qué significa Crisis Epileptoide, describí ejemplos.
5) A qué llamamos Umbral en Biodecodificación?
6) Qué es la capa Representacional  y para qué sirve psíquicamente y Biológicamente?

4 B) Cuestionario Sanación Biográfica

1) Describí los septenios del cuerpo físico, cuántos Sony sus características.
2) A que llamamos Retrospectiva en Sanación Biográfica? Para que se utiliza y cuáles son sus beneficios Terapéuticos?
3) Describí brevemente Nuestros 4 Nacimientos y en qué momentos septenarios ocurren?
4) Que Hecho Biológico marca el final del primer Septenio y el comienzo del segundo Septenio?
5) Que Fuerzas del Alma nacen en el segundo Septenio. Describilas.
6) Que Fuerzas Planetarias gobiernan los dos primeros Septenios y sus metales correspondientes, describilas.

5. EJERCICIOS PARA DESPUÉS DE HABER CURSADO LOS SEMINARIOS #5

(para hacer antes de comenzar el Módulo #6)

5 A) Cuestionario Seminario Biodecodificación y Leyes de Hamer / Sistemas glandular/endocrino y genito/urinario

1- Qué entendemos por sentido biológico de una enfermedad?
2-En qué fase de la enfermedad encontramos el sentido biológico en cada etapa evolutiva (endodermo, mesodermo antiguo, mesodermo nuevo y ectodermo).
3- A qué llamamos constelación en Biodecodificación según las enseñanzas de la Nueva Medicina Germánica?
4- Que es una Enfermedad fría y una Enfermedad caliente?
5- A qué órgano podría afectar un conflicto de Abandono, inmigración o hospitalizacion?
6- A que órgano afecta un conflicto de Miedo con oposición y resistencia?
 
 
5 B) Cuestionario Seminario Sanación Biográfica
1- Cuál es tu vivencia del cuerpo etérico?

2- Cuál es tu vivencia del Yo Espiritual?

3- Cuáles son los órganos del cuerpo eterico y de Cuerpo Astral?
4- Cuándo finalizan los septenios del Cuerpo y comienzan los del Alma y qué nuevo nacimiento lo acompaña?
5-Cuáles son las vivencias fundamentales del primer, segundo y tercer septenio?
6- En qué septenio se vivencia como fundante a la denominada “Autoridad amada”?
6. EJERCICIOS PARA DESPUÉS DE HABER CURSADO LOS SEMINARIOS #6

(para hacer antes de cursar el Seminario #7 )

6 A) Cuestionario Biodecodificación y Leyes de Hamer / Sistemas mio osteo articular

1) Describa los 3 Sectores de Nuestro Árbol Bioenergetico.
2) A qué llamamos en Bioenergía fase Entropía y Fase Neguentrópica de la Energía.
3) En qué sectores del Árbol situaría ambas Fases .
4) Cuáles son las fuerzas Autocurativas y cómo procesan la Bioenergía.
5) En qué Aspecto Beneficia el PH Alcalino en el Abordaje de la Biodecodificación según Nuestro Método DeBioSan ?.
6). Describa la constelación del estado Diabético.

6 B ) Cuestionario Sanación Biográfica
1) Qué entiendes por: Evocación ,Recuerdo y Memoria?
2) Cómo describis y vivencias a las 3 Fuerzas del Alma?
3) Describí Nuestro Esquema Bioenergético, cuántos cuadrantes tiene y qué significan cada uno de ellos.
4) En el Esquema Bioenergético, dónde ubicarías a los Conflictos Biológicos de Supervivencia y a los Conflictos Espirituales de Trascendencia?
5) En qué Cuadrante del Esquema ubicarías al denominado Árbol psicogeneológico y en qué Cuadrante ubicarías al Yo Autoconciente con su Proyecto y Misión ?
6) Cuáles son las fuerzas Rectoras y Educadoras de cada etapa evolutiva en los tres Septenios del Alma? Describilas.

7. EJERCICIOS PARA DESPUÉS DE HABER CURSADO LOS SEMINARIOS #7

(para hacer antes de cursar el Seminario #8 )

7 A ) Cuestionario Biodecodificación y Leyes de Hamer / Piel y Sistema Neurológico

1) Cuáles son las cuatro Etapas Evolutivas de los seres Humanos y sus Conflictos Pdicobiológicos?
2) Cuál es la función del sueño como fuerza Autocurativa .
3) En qué Etapa evolutiva ubicarías al melanoma y cuál es su beneficio Psicobiológico?
4) En las dos fases de la Enfermedad, dónde ubicarías el beneficio Psicobiológico del síntoma de acuerdo a las cuatro etapas evolutivas?
5) Describí el conflicto de los túbulos colectores Renales.
6) Menciona los conflictos emocionales de la piel Epidérmica y de los conflictos Neurológicos.

7 B) Cuestionario Sanación Biográfica 
1) En dónde se espeja el segundo Septenio del cuerpo físico respecto de los septenios del Alma ? Es consciente o inconsciente?.
2) Menciona las cualidades de cada uno de los tres Septenios del Cuerpo.
3) Qué entendés por Alma Racional y en qué Septenio lo ubicarías?
4) Qué es El Alma? Y donde la ubicarías en nuestro Árbol Bioenergético?
5) Describí las tres Fuerzas del Alma y su correspondencia con nuestros sistemas físicos.
6) En nuestro Esquema Bioenergético donde ubicarías los Conflictos Biológicos de Supervivencia y los Conflictos Existenciales de Trascendencia?

8. EJERCICIOS PARA DESPUÉS DE HABER CURSADO LOS SEMINARIOS #8

1) A qué llamamos superprogramas Psicobiológicos de Supervivencia?
2) Cuáles son las 3 Características de los desequilibrios Mentales y su contenido?.
3) A qué llamamos consternación y a que Etapa Biológica pertenece este conflicto?
4) Menciona alguna vivencia de Aplanamiento Emocional o Anestesia y a qué Etapa evolutiva pertenece este comportamiento?
5) En qué etapa evolutiva ubicarías a la Megalomanía  y al Delirio de Grandeza, y cuál es su sentido Psicobiológico?
6) Características de la constelación de Ataque de Pánico y del Asma bronquial; a qué etapas evolutivas pertenecen y cuáles son sus Sentidos Psicobiológicos?

8 B) Cuestionario Sanación Biográfica
1)  Qué diferencias reconoces entre los septenios del Alma y los Septenios del Espíritu?
2) En qué septenio de tu vida te encuentras y cuál es el septenio especular?
3) Menciona los tres septenios espirituales y sus Aspectos Fundantes.
4) Qué Similitudes reconoces entre el primer septenio y el noveno Septenio?
5) Menciona y caracteriza los 6 pasos del Análisis Biográfico.
6) Qué Herramientas utilizamos en la Decodificación Biográfica y en quienes está contraindicada su práctica?

NIVELACIÓN PARA ALUMNOS NUEVOS

Para facilitar la incorporación a la Escuela de nuevos alumnos en cada mes del año, se pone  a disposición de los nuevos alumnos que se van incorporando, el material teórico de Leyes de Hamer del módulo #1, cuya lectura es de requisito previo para incorporarse en cualquier época del año.

Aquellos que quieran obtener la Certificación, podrán luego completar los módulos anteriores a los que no hayan asistido en forma presencial, cursándolos a través de su modalidad virtual a distancia.

POR MAIL: eabcampusvirtual@gmail.com
POR WHATSAPP: 11.4409.3794)

Equipo Docente:

Dirección Dr. Antonio  O. De Santis / Médico Holistico Gastroenterólogo – MN 68265

Asistencia Docente:

  • Lic. Laura Cecilia Martínez / Terapista ocupacional / Aromaterapeuta M N 436.
  • Dr. Gustavo Santillán / Médico Cardiólogo
Video del Dr. Antonio De Santis sobre las MONOGRAFÍAS para la Certificación

Dr. Antonio De Santis – 4:46″ – Sobre la formación y las monografías

Dr. Antonio De Santis – 3:28″ – Sobre el terapeuta biodecodificador

Dr. Antonio De Santis – 6:41″ – Sobre la presentación de la monografía

UN CUENTO PARA SANACIÓN BIOGRÁFICA

OCTAVIO, EL INVASOR

Ana María Shua

Estaba preparado para la violencia aterradora de la luz y el sonido, pero no para la presión, la brutal presión de la atmósfera sumada a la gravedad terrestre, ejerciéndose sobre ese cuerpo tan distinto del suyo, cuyas reacciones no había aprendido todavía a controlar. Un cuerpo desconocido en un mundo desconocido. Ahora, cuando después del dolor y de la angustia del pasaje, esperaba encontrar alguna forma de alivio, todo el horror de la situación se le hacía presente.
Sólo las penosas sensaciones de la transmigración podían compararse a lo que acababa de pasar, pero después de aquella experiencia había tenido unos meses de descanso, casi podría decirse de convalecencia, en una oscuridad cálida adonde los sonidos y la luz llegan muy amortiguados y el líquido en el que flotaba atenuaba la gravedad del planeta. Sintió frío, sintió un malestar profundo, se sintió transportado de un lado a otro, sintió que su cuerpo necesitaba desesperadamente oxígeno, pero ¿cómo y dónde obtenerlo? Un alarido se le escapó de la boca, y supo que algo se expandía en su interior, un ingenioso mecanismo automático que le permitiría utilizar el oxígeno del aire para sobrevivir.
– Varón – dijo la partera -. Un varoncito sano y hermoso, señora.
– ¿Cómo lo va a llamar? – dijo el obstetra.
– Octavio – contestó la mujer, agotada por el esfuerzo y colmada de esa pura
felicidad física que sólo puede proporcionar la interrupción brusca del dolor.
Octavio descubrió, como una circunstancia más del horror en el que se encontraba inmerso, que era incapaz de organizar en percepción sus sensaciones: debía haber voces humanas, pero no podía distinguirlas en la masa indiferenciada de sonidos que lo asfixiaba, otra vez se sintió transportado, algo o alguien lo tocaba y movía partes de su cuerpo, la luz lo dañaba. De pronto lo alzaron por el aire para depositarlo sobre algo tibio y blando. Dejó de aullar: desde el interior de ese lugar cálido provenía, amortiguado, el ritmo acompasado, tranquilizador, que había oído durante su convaleciente espera. El terror disminuyó. Comenzó a sentirse inexplicablemente seguro, en paz. Allí estaba por fin, formando parte de las avanzadas, en este nuevo intento de invasión que, esta vez, no fracasaría. Tenía el deber de sentirse orgulloso, pero el cansancio luchó contra el orgullo hasta vencerlo: sobre el pecho de la hembra terrestre que creía ser su madre se quedó, por primera vez en este mundo, profundamente dormido.
Despertó un tiempo después. Se sentía más lúcido y comprendía que ninguna preparación previa podría haber sido suficiente para responder coherentemente a las brutales exigencias de ese cuerpo que habitaba y que sólo ahora, a partir del nacimiento, se imponían en toda su crudeza. Era Iógico que la transmigración no se hubiera intentado en especímenes adultos: el brusco cambio de conducta, la repentina

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torpeza en el manejo de su cuerpo, hubieran sido inmediatamente detectados por el enemigo. Octavio había aprendido, antes de partir, el idioma que se hablaba en esa zona de la Tierra. O, al menos, sus principales rasgos. Porque recién ahora se daba cuenta de la diferencia entre la adquisición de una lengua en abstracto y su integración con los hechos biológicos y culturales en los que esa lengua se había constituido. La palabra «cabeza», por ejemplo, había comenzado a cobrar su verdadero sentido (o, al menos, uno de ellos), cuando la fuerza gigantesca que lo empujara hacia adelante lo había obligado a utilizar esa parte de su cuerpo, que latía aún dolorosamente, como ariete para abrirse paso por un conducto demasiado estrecho.
Recordó que otros como él habían sido destinados a las mismas coordenadas témporoespaciales. Se preguntó si algunos de sus poderes habrían sobrevivido a la transmigración y si serían capaces de utilizarlos. Consiguió enviar algunas débiles ondas telepáticas que obtuvieron respuesta inmediata: eran nueve y estaban allí, muy cerca de él y, como él, llenos de miedo, de dolor y de pena. Sería necesario esperar antes de empezar a organizarse para proseguir con sus planes. Su cuerpo volvió a agitarse y a temblar incontroladamente y Octavio lanzó un largo aullido al que sus compañeros respondieron: así, en ese lugar desconocido y terrible, lloraron juntos la nostalgia del planeta natal.
Dos enfermeras entraron en la nursery.
– Qué cosa – dijo la más joven. – Se larga a llorar uno y parece que los otros se contagian, en seguida se arma el coro.
– Vamos, apurate que hay que bañarlos a todos y llevarlos a las habitaciones – dijo la otra, que consideraba su trabajo monótono y mal pago y estaba harta de oír siempre los mismos comentarios.
Fue la más joven de las enfermeras la que llevó a Octavio, limpio y cambiado, hasta la habitación donde lo esperaba su madre.
– Toc toc, ¡buenos días, mamita! – dijo la enfermera, que era naturalmente simpática y cariñosa y sabía hacer valer sus cualidades a la hora de ganarse la propina.
Aunque sus sensaciones seguían constituyendo una masa informe y caótica, Octavio ya era capaz de reconocer aquéllas que se repetían y supo, entonces, que la mujer lo recibía en sus brazos. Pudo, incluso, desglosar el sonido de su voz de los demás ruidos ambientales. De acuerdo a sus instrucciones, Octavio debía lograr que se lo alimentara artificialmente: era preferible reducir a su mínima expresión el contacto físico con el enemigo.
– Miralo al muy vagoneta, no se quiere prender al pecho.
– Acordate que con Ale al principio pasó lo mismo, hay que tener paciencia. Avisá a la nursery que te lo dejen en la pieza. Si no, te lo llenan de suero glucosado y cuando lo traen ya no tiene hambre – dijo la abuela de Octavio.

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En el sanatorio no aprobaban la práctica del rooming-in, que consistía en permitir que los bebés permanecieran con sus madres en lugar de ser remitidos a la nursery después de cada mamada. Hubo un pequeño forcejeo con la jefa de nurses hasta que se comprobó que existía la autorización expresa del pediatra. Octavio no estaba todavía en condiciones de enterarse de estos detalles y sólo supo que lo mantenían ahora muy lejos de sus compañeros, de los que le llegaba a veces, alguna remota vibración.
Cuando la dolorosa sensación que provenía del interior de su cuerpo se hizo intolerable, Octavio comenzó a gritar otra vez. Fue alzado por el aire hasta ese lugar cálido y mullido del que, a pesar de sus instrucciones, odiaba separarse. Y cuando algo le acarició la mejilla, no pudo evitar que su cabeza girara y sus labios se entreabrieran, desesperado, empezó a buscar frenéticamente alivio para la sensación quemante que le desgarraba las entrañas. Antes de darse cuenta de lo que hacía Octavio estaba succionando con avidez el pezón de su «madre». Odiándose a sí mismo, comprendió que toda su voluntad no lograría desprenderlo de la fuente de alivio, el cuerpo mismo de un ser humano. Las palabras «dulce» y «tibio» que, aprendidas en relación con los
órganos que en su mundo organizaban la experiencia, le habían parecido términos simbólicos, se llenaban ahora de significado concreto. Tratando de persuadirse de que esa pequeña concesión en nada afectaría su misión, Octavio volvió a quedarse dormido.
Unos días después Octavio había logrado, mediante una penosa ejercitación, permanecer despierto algunas horas. Ya podía levantar la cabeza y enfocar durante algunos segundos la mirada, aunque los movimientos de sus apéndices eran todavía totalmente incoordinados. Mamaba regularmente cada tres horas. Reconocía las voces humanas y distinguía las palabras, aunque estaba lejos de haber aprehendido suficientes elementos de la cultura en la que estaba inmerso como para llegar a una comprensión cabal. Esperaba ansiosamente el momento en que sería capaz de una comunicación racional con esa raza inferior a la que debía informar de sus planes de dominio, hacerles sentir su poder. Fue entonces cuando recibió el primer ataque.
Lo esperaba. Ya había intentado comunicarse telepáticamente con él, sin obtener respuesta. Aparentemente el traidor había perdido parte de sus poderes o se negaba a utilizarlos. Como una descarga eléctrica, había sentido el contacto con esa masa roja de odio en movimiento. Lo llamaban Ale y también Alejandro, chiquito, nene, tesoro.
Había formado parte de una de las tantas invasiones que fracasaron, hacía ya dos años, perdiéndose todo contacto con los que intervinieron en ella. Ale era un traidor a su mundo y a su causa: era lógico prever que trataría de librarse de él por cualquier medio.
Mientras la mujer estaba en el baño, Ale se apoyó en el moisés con toda la fuerza de su cuerpecito hasta volcarlo. Octavio fue despedido por el aire y golpeó con fuerza contra el piso, aullando de dolor. La mujer corrió hacia la habitación, gritando. Ale miraba espantado los magros resultados de su acción, que podía tener, en cambio, terribles consecuencias para su propia persona. Sin hacer caso dé él, la mujer alzó a
Octavio y lo apretó suavemente contra su pecho, canturreando para calmarlo. Avergonzándose de sí mismo, Octavio respiró el olor de la mujer y lloró y lloró hasta
lograr que le pusieran el pezón en la boca. Aunque no tenía hambre, mamó con ganas mientras el dolor desaparecía poco a poco. Para no volverse loco, Octavio trató de

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pensar en el momento en el que por fin llegaría a dominar la palabra, la palabra liberadora, el lenguaje que, fingiendo comunicarlo, serviría en cambio para establecer la necesaria distancia entre su cuerpo y ese otro en cuyo calor se complacía.
Frustrado en su intento de agresión directa y estrechamente vigilado por la mujer, el traidor tuvo que contentarse con expresar su hostilidad en forma más disimulada, con besos que se transformaban en mordiscos y caricias en las que se hacían sentir las uñas. Sus abrazos le produjeron en dos oportunidades un principio de asfixia. La segunda vez volvió a rescatarlo la intervención de la mujer: Alejandro se había acostado sobre él y con su pecho le aplastaba la boca y la nariz, impidiendo el paso del aire.
De algún modo, Octavio logró sobrevivir. Había aprendido mucho. Cuando entendió que se esperaba de él una respuesta a ciertos gestos, empezó a devolver las sonrisas, estirando la boca en una mueca vacía que los humanos festejaban como si estuviera colmada de sentido. La mujer lo sacaba a pasear en el cochecito y él levantaba la
cabeza todo lo posible, apoyándose en los antebrazos, para observar el movimiento de las calles. Algo en su mirada debía llamar la atención, porque la gente se detenía para mirarlo y hacer comentarios.
– ¡Qué divino! – decían casi todos, y la palabra «divino», que hacía referencia a una fuerza desconocida y suprema, te parecía a Octavio peligrosamente reveladora: tal vez se estuviera descuidando en la ocultación de sus poderes.
– ¡Qué divino! – Insistía la gente.
– ¡Cómo levanta la cabecita! – Y cuando Octavio sonreía, añadían complacidos. –
¡Éste sí que no tiene problemas! – Octavio conocía ya las costumbres de la casa y la
repetición de ciertos hábitos le daba una sensación de seguridad. Los ruidos violentos, en cambio, volvían a sumirlo en un terror descontrolado, retrotrayéndolo al dolor de la transmigración. Relegando sus intenciones ascéticas, Octavio no temía ya a entregarse a los placeres animales que le proponía su nuevo cuerpo. Le gustaba que lo introdujeran en agua tibia, que lo cambiaran, dejando al aire las zonas de su piel escaldadas por la orina, le gustaba mas que nada el contacto con la piel de la mujer.
Poco a poco se hacía dueño de sus movimientos. Pero a pesar de sus esfuerzos por mantenerla viva, la feroz energía destructiva con la que había llegado a este mundo iba atenuándose junto con los recuerdos del planeta de origen.
Octavio se preguntaba si subsistían en toda su fuerza los poderes con que debía iniciar la conquista y que todavía no había llegado el momento de probar. Ale, era evidente, ya no los tenía: desde allí, y a causa de su traición, debían haberlo despojado de ellos. En varias oportunidades se encontró por la calle con otros invasores y se alegró de comprobar que aún eran capaces de responder a sus ondas telepáticas. No siempre, sin embargo, obtenía contestación, y una tarde de sol se encontró con un bebé de mayor tamaño, de sexo femenino, que rechazó con fuerza su aproximación
mental.
En la casa había también un hombre, pero afortunadamente Octavio no se sentía físicamente atraído hacia él, como le sucedía con la mujer. El hombre permanecía menos tiempo en la casa y aunque lo sostenía frecuentemente en sus brazos, Octavio

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percibía un halo de hostilidad que emanaba de él y que por momentos se le hacía intolerable. Entonces lloraba con fuerza hasta que la mujer iba a buscarlo, enojada.
– ¡Cómo puede ser que a esta altura todavía no sepas tener a un bebe en brazos! Un día, cuándo Octavio ya había logrado darse vuelta boca arriba a voluntad y asir algunos objetos con las manos torpemente, él y el hombre quedaron solos en la casa
por primera vez, el hombre quiso cambiarlo, y Octavio consiguió emitir en el momento preciso un chorro de orina que mojó la cara de su padre.
El hombre trabajaba en una especie de depósito donde se almacenaban en grandes cantidades los papeles que los humanos utilizaban como medio de intercambio. Octavio comprobó que estos papeles eran también motivo de discusión entre el hombre y la mujer y, sin saber muy bien de qué se trataba, tomó el partido de ella. Ya había decidido que, cuando se completaran los Planes de invasión, la mujer, que tanto y tan estrechamente había colaborado con el invasor, merecería gozar de algún tipo de privilegio. No habría, en cambio, perdón para los traidores. A Octavio
comenzaba a molestarle que la mujer alzara en brazos o alimentara a Alejandro y hubiera querido prevenirla contra él: un traidor es siempre peligroso, aún para el enemigo que lo ha aceptado entre sus huestes.
El pediatra estaba muy satisfecho con los progresos de Octavio, que había engordado y crecido razonablemente y ya podía permanecer unos segundos sentado sin apoyo.
– ¿Viste qué mirada tiene? A veces me parece que entiende todo – decía la mujer, que tenía mucha confianza con el médico y lo tuteaba.
– Estos bichos entienden más de lo que uno se imagina – contestaba el doctor, riendo. Y Octavio devolvía una sonrisa que ya no era sólo una mueca vacía.
Mamá destetó a Octavio a los siete meses y medio. Aunque ya tenía dos dientes y podía mascullar unas pocas sílabas sin sentido para los demás, Octavio seguía usando cada vez con más oportunidad y precisión su recurso preferido: el llanto. El destete no fue fácil porque el bebé parecía rechazar la comida sólida y no mostraba entusiasmo por el biberón. Octavio sabía que debía sentirse satisfecho de que un objeto de metal cargado de comida o una tetina de goma se interpusieran entre su cuerpo y el de la
mujer, pero no encontraba en su interior ninguna fuente de alegría. Ahora podía permanecer mucho tiempo sentado y arrastrarse por el piso: pronto llegaría el gran momento en que lograría pronunciar su primera palabra, y se contentaba con soñar en el brusco viraje que se produciría entonces en sus relaciones con los humanos. Sin embargo, sus planes se le aparecían confusos, lejanos, y a veces su vida anterior le resultaba tan difícil de recordar como un sueño.
Aunque la presencia de la mujer no le era ahora imprescindible, ya que su alimentación no dependía de ella, su ausencia se le hacía cada vez más intolerable.
Verla desaparecer detrás de una puerta sin saber cuándo volvería, le provocaba un dolor casi físico que Se expresaba en gritos agudos. A veces ella jugaba a las escondidas, tapándose la cara con un trapo y gritando, absurdamente: «¡No tá mamá, no tá!». Se destapaba después y volvía a gritar: «¡Acá tá mamá!». Octavio disimulaba

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con risas la angustia que le provocaba la desaparición de ese rostro que sabía, embargo, tan próximo. Inesperadamente, al mismo tiempo que adquiría mayor dominio sobre su cuerpo, Octavio comenzó a padecer una secuela psíquica del Gran Viaje: los rostros humanos desconocidos lo asustaban. Trató de racionalizar su terror diciéndose que cada persona nueva que veía podía ser un enemigo al tanto de sus planes. Ese temor a los desconocidos produjo un cambio en sus relaciones con su familia terrestre. Ya no sentía la vieja y tranquilizadora mezcla de odio y desprecio por el Traidor, que a su vez parecía percibir la diferencia y lo besaba o lo acariciaba a veces sin utilizar sus muestras de cariño para un ataque. Octavio no quería confesarse hasta qué punto lo comprendía ahora, qué próximo se sentía a él. Cuando la mujer, que había empezado a trabajar fuera de la casa, salía por algunas horas dejándolos al cuidado de otra persona, Ale y Octavio se sentían extrañamente solidarios en su pena. Octavio había llegado al extremo de aceptar con placer que el hombre lo tuviera en sus brazos, pronunciando extraños sonidos que no pertenecían a ningún idioma terrestre, como si buscara algún lenguaje que pudiera aproximarlos.
Y por fin, llegó la palabra. La primera palabra, la utilizó con éxito para llamar a su lado a la mujer que estaba en la cocina, Octavio había dicho «Mamá» y ya era para entonces completamente humano, una vez más, la milenaria, la infinita invasión, había fracasado.

FIN